ENTREVISTA

  • Sergio R. Alarte
    EL YELMO DEL CABALLERO
  • «Para mí la fantasía es como pan recién horneado, que alimenta el espíritu y los pensamientos a partes iguales»
  • Entrevista a Sergio R. Alarte. El yelmo del caballero

     

    El yelmo del caballero. ¿Cómo se escribe un libro de fantasía?

    Supongo que no sonaré pedante si te digo que como cualquier otro libro… En mi caso, el género fantástico fue algo que mamé desde muy jovencito, ya que con trece años me había leído toda la obra de Tolkien. A partir de entonces releí sus libros religiosamente un año tras otro, devorando mientras tanto cualquier libro del género que caía en mis manos: las Crónicas de la Dragonlance, El Señor del Tiempo, El elfo oscuro… etc. Por aquellos años también jugué al rol de El Señor de los Anillos y otros muchos, además de realizar otras lecturas que si bien no eran específicamente fantásticas, sí podían encuadrarse dentro del género «de aventuras»: Los hijos del capitán Grant, Los tres mosqueteros, El viajero de las estrellas… Bueno, creo que me he desviado un poco del tema. Una novela de fantasía se escribe, en primer lugar y en mi caso concreto, leyendo mucha fantasía y género de aventuras. En segundo poseyendo una buena dosis de imaginación, y en tercero, viendo muchas películas de género y escuchando muchas bandas sonoras originales de estas películas, que me resultan muy inspiradoras cuando estoy sumergido en el proceso de creación. 


    ¿No es difícil describir algo imaginario sabiendo que el lector no puede visualizarlo?

    Para nada. El contrato no explícito entre escritor y lector parte siempre de un lugar común: si yo soy capaz de visualizar algo y escribirlo, igualmente tú como lector debes ser capaz de visualizarlo mientras lo lees. Si no es así, algo falla: o bien el lector o bien el escritor, o tal vez el lenguaje. Partamos de la base de que el lenguaje no falla, porque hay lectores que sí visualizan lo que estoy narrando, como sé por las impresiones que me van llegando… La fantasía siempre ha sido un género de público reducido, lectores con una imaginación fuera de lo común para escritores con una imaginación poco frecuente. Sin embargo tenemos casos como el de J. R. R. Tolkien o el de George R. Martin, que escribiendo fantasía se han convertido en superventas. Pero esas son excepciones a un fenómeno común, que es el de que la gente con imaginación no abunda. También es cierto que gracias a la globalización se han eliminado muchas fronteras, y hoy día es fácil encontrar a más gente afín en este gusto por la fantasía o cualquier otro género minoritario. Algo bueno tenía que tener… Como digo, creo que si un lector no puede visualizar aquello que le cuento en mi novela de fantasía, sinceramente lo mejor es que coja otro libro de otro género y no siga perdiendo el tiempo. Gracias a Crom hay tantas opciones de lecturas como lectores.

     

    Guerras cruentas, batallas y luchas incansables, armas antiguas… ¿Nunca hay paz en estas tierras?

    ¡Por supuesto que no! Jaja… Uno de los pilares que caracterizan a la Edad Media como época son las continuas guerras por diferentes motivos: religiosos, políticos, económicos, ideológicos, territoriales, históricos… El yelmo del caballero es una novela de ambientación medieval, y como tal, creo que está bastante justificado ese contexto convulso. Además me interesaba especialmente crear una atmósfera tensa, que es la que corresponde cuando los teóricos «buenos» han perdido una gran guerra contra los teóricos «malvados». Cuando un dictador o un tirano, especialmente cruel, se alza con el poder de un imperio, inevitablemente las voces silenciadas son muchas más que las que pueden expresarse, y ese es el conflicto que quería plasmar en mi novela. Aun así, veremos que después de la Tercera Gran Guerra que supuso la ascensión al poder del Siervo de Goost y su culto a la oscuridad, ha habido dieciocho años de paz en el continente de Aru. Durante ese tiempo de tregua es cuando se ha fraguado el siguiente conflicto. Si observamos la historia medieval de Inglaterra, Francia o la propia España, veremos que la realidad, en este caso como en otros, supera muchas veces el belicismo y la crueldad de la fantasía.

     

    Entrevista a Sergio R. Alarte. El yelmo del caballero¿Hablas de historias reales en el mundo de la fantasía?

    Sí. Como ya he apuntado en la anterior respuesta, a menudo manejo fuentes reales. A pesar de que El yelmo del caballero es una novela de fantasía, cuido siempre la verosimilitud de lo que escribo. Para ello la realidad es una fuente riquísima de historias, que después pueden ser amoldadas en la ficción. Esto se puede aplicar tanto en lo general como en lo concreto. Un ejemplo en lo general: el debate sobre los nombres y su motivo (que puede resumirse en si estos responden a la esencia de las cosas y los seres, o si por el contrario son arbitrarios), fue uno de los mayores debates del Medievo, y es también protagonista en un fragmento del Yelmo. En el caso concreto o de las vivencias cotidianas, que todos los escritores transformamos a menudo mediante la visión artística… Puedo afirmar que el capítulo dos, «La Casa de Artículos Mágicos», se corresponde con una experiencia que yo mismo viví en una tienda que había en Alaquàs, Mercado Negro, hoy por desgracia desaparecida.

     

    ¿Por qué los Seis Continentes tienen dueño?

    Supongo que te refieres al Siervo de Goost, emperador de Aru y de los Seis Continentes. Tienen dueño mediante el culto a la oscuridad, sería como decir que en un determinado periodo de la Edad Media el cristianismo dominó Europa, salvando las enormes diferencias. El dueño o señor, ya sea de uno o varios países, es quien dicta sus leyes. Así sucede con el Siervo de Goost en los Seis Continentes, que ha conseguido instaurar su mandato en la mayoría del mundo conocido.

     

    ¿De dónde salen los caballeros oscuros?

    Buena pregunta. Siguiendo con los símiles medievales, los caballeros oscuros vienen a ser como los cruzados, pero su antítesis. Mientras los cruzados trataban de llevar la «Luz de la verdadera fe» a los infieles, los caballeros oscuros son portadores de la «Oscuridad de la verdadera fe», también para los infieles. Me explico. Aquí es donde subyace uno de los ejes más importantes de mi novela y su ambientación, y es en el hecho innegable de que todos los fanatismos se tocan en sus extremos. En el fondo los métodos de unos y otros no difieren lo más mínimo. Cierto es que los caballeros oscuros son seres tétricos, infernales si se quiere, que han llegado a convertirse en lo que son mediante prácticas lúgubres como el canibalismo y la reanimación nigromántica. Pero su función, como heraldos de la fe de Goost, es idéntica.

     

    ¿Cómo te imaginas tú los detalles cuando escribes? Por ejemplo los cantos rodados de los adornos de los vestidos.

    Cuando estoy escribiendo visualizo todos esos detalles. Si un vestido es violeta con cantos rodados, o si unos calzones son rojos con motivos de oro, siempre lo visualizo en mi mente antes de escribirlo. De otra manera no me parecería lógico escribirlo, aunque no sé si todos los escritores viven aquello que escriben, pienso que sí… Si no fuera así, intuyo que yo no disfrutaría ni la mitad de lo que lo hago cuando escribo, ya sea una novela, un poema o un relato. Parte del divertimento reside en la misma capacidad de vivir yo mismo lo que estoy escribiendo, de sorprenderme y emocionarme con historias que surgen de mí y, al mismo tiempo, me superan tomando vida propia.

     

    ¿Cómo se forja esta historia en tu cabeza?

    Han sido unos cuantos años de darle vueltas, desde los trece años que fue cuando «parí» el embrión originario. En aquellos tiempos escribí un resumen en folios, a lápiz, de todo lo que debía ser la historia de mi novela, hice un capítulo y medio, y ahí se quedó. Después, cosas de la vida, me olvide de ella absolutamente hasta hace unos cinco años, que fue cuando volvía a retomar el contacto «activo» con la literatura fantástica, aunque realmente nunca lo había perdido… Yo seguía viendo pelis de género, devorando libros de género e incluso videojuegos de género fantástico, pero simplemente mi escritura estaba dirigida hacia otros derroteros, que tal y como he comentado en otras entrevistas, me sirvieron para aprender muchísimo de otros escritores, consagrados o no, y para foguearme en esto de juntar palabras. Cuando retomé la historia de fantasía que terminaría convirtiéndose en El yelmo del caballero, releí aquel antiguo resumen a lápiz y me pareció que apestaba, aunque había algunas cosas que se podían salvar. Y lo hice: salvé el mapa con pequeños cambios, algunos personajes y un par de detalles, pero el resto lo reescribí completamente. La historia, la ambientación, el trasfondo de los personajes… Creo que eso se nota en el resultado, porque los personajes del Yelmo son maduros, tienen peso y personalidad, algo que he podido hacer con treinta años y no podría haber hecho con trece o catorce.

     

    ¿La tenías enteramente estructurada o ha ido surgiendo sobre la marcha mientras la escribías?

    Mitad y mitad. Hablando con otros amigos escritores sobre ello, he llegado a la conclusión de que como reza el refrán, «cada maestrillo tiene su librillo». Yo necesito planificar los ejes principales de la novela, y detenerme a resumir cada capítulo en un cuaderno, proceso que hago bolígrafo en mano. También los personajes principales con sus rasgos característicos, físicos y psicológicos, la ambientación y la historia anterior a la acción. Después lo traspaso al ordenador, pero no literalmente, sino que en este momento me dejo llevar por el organismo vivo que es para mí la novela. Ahí es donde yo mismo me sorprendo con los personajes, con sus relaciones y con los giros que puede dar la novela por sí misma.

     

    ¿Cuánto tiempo te ha llevado escribir tu ópera prima?

    Echando cuentas… Yo diría que dos años de escritura propiamente dicha, más otro año de correcciones y revisiones donde me han ayudado varios amigos y amigas, que testearon la novela voluntariamente. Es mucho tiempo, aunque quizá no tanto si tenemos en cuenta la extensión de la novela que supera las quinientas páginas y está compuesta de dos libros. Además hay mucho trabajo previo detrás de la ambientación, personajes,… historias pequeñas que al juntarse, dan lugar a la gran epopeya que se narra en El yelmo del caballero.

     

    Entrevista a Sergio R. Alarte. El yelmo del caballero¿Quién es Sergio R. Alarte y qué espera del «caballero con yelmo»?

    Un escritor que ama la literatura, ni más ni menos. Del Yelmo espero que la gente disfrute leyéndolo, que se evadan un poco de este mundo en crisis para sumergirse en uno de aventuras y desventuras, de héroes y heroínas con los que el lector puede sentirse identificado fácilmente porque… ¿No es este un mundo también dominado por la Oscuridad, en cierto sentido?

     

    ¿Cómo entró este filólogo en un mundo fantástico?

    Ya he hablado sobre mis primeros inicios de infancia, recuerdo que cuando leí la obra de Tolkien ya sentía cierta inquietud literaria, y me dije «algún día me gustaría escribir algo que se aproxime a esto, sería la leche». Más tarde, al pasar los lustros, fue vital para mí conocer a la que ahora es mi mujer, Carmen Cabello, que es también una incondicional de la fantasía. Gracias a ella y a la Federación Española de Fantasía Épica conocí, hace cosa de cinco años, a un buen grupo de gente, escritores y no escritores, amantes de este género. A partir de ahí me planteé retomar aquellas ideas apartadas hacía quince años, aunque nunca olvidadas.

     

    Un poema que recuerdes ahora mismo.

    Me vas a matar, pero justamente (y mira que conozco poemas) me viene a la cabeza el «A Elbereth Gilthoniel» de Tolkien: »A Elbereth Gilthoniel!, / silivren penna miriel / o menel aglar elenath! / Na chaered palan-diriel / o galadhremmin enorath. / Fanuilos, le lin

     

    ¿Cuándo hiciste la última locura?

    Pues hace poquito, solo unos meses…

     

    ¿Todo es fantasía en tu mundo?

    Ya me gustaría a mí que si no todo, sí la mayoría… Pero no, la realidad está ahí día a día, y luchar en ella por aquello en lo que creemos es parte común de la fantasía y la realidad. También hay muchas cosas que valen la pena en la realidad, y con ellas me quedo. Pero para mí la fantasía es como pan recién horneado, que alimenta el espíritu y los pensamientos a partes iguales.

     

    Entrevista a Sergio R. Alarte. El yelmo del caballero¿Tu color preferido para mirar el mundo?

    Siempre ha sido el verde… Es el color de los bosques, el de todo lo que crece, el de la esperanza que nunca espero perder.

     

    El color de tu mujer, el de tu madre y el de tu padre adoptivo.

    El de Carmen el morado, el de mi madre Encarna el rojo, y el de mi padre Rafa el azul claro.

     

    ¿Qué es la cosa más rara que has visto en tu vida?

    Esta pregunta se las trae… jeje. Pues haciendo memoria, creo que lo que más me sorprende es la capacidad del ser humano para ser tan vil, al mismo tiempo que su capacidad para ser tan sacrificado por los ideales. En este orden de cosas, la situación particular que ahora vivimos en España: yo he estado trabajando en una ONG este año, y nos están dejando a deber varios sueldos por mala gestión de los fondos del administrador de la empresa. Esto repercute en chavales con discapacidad que ven como su calidad de vida baja enormemente, además del trabajador que se sacrifica yendo a currar con un montón de problemas a su espalda… Llega una inspección de trabajo y le dice al administrador que ha hecho una mala gestión, pero nadie pone una solución inmediata. Y esto se reproduce en muchos amigos y personas que conozco, como otro amigo mío que su empresa formaba parte del grupo Rumasa… Nadie vela por los trabajadores, la estafa parece hasta recompensada, y se supone que el Fogasa nos pagará dentro de dos años… ¿Por qué tenemos mientras que seguir trabajando, seguir pagando hipoteca, luz, agua…? ¿No sería lógico que si cobro dentro de dos años, lo pague dentro de dos años? ¿No he trabajado yo cuando me tocaba? ¿No tengo que comer todos los días? Desgraciadamente, esto que debería ser tan raro hoy en día ha dejado de serlo. El capitalismo es raro. En otro orden de cosas, recuerdo también un día que pusimos la mesa para comer y uno de mis dos gatos, Jack, se puso sentado en el sofá con las patas sobre la mesa, esperando a que le pusiéramos el plato, tan pancho el animalillo sin moverse… Y tengo foto, lo juro, nos quedamos anonadados…

     

    La última buena noticia que has recibido.

    Cuando me enteré de que El yelmo del caballero estaba en las librerías.

     

    Próximo sueño a cumplir.

    Un trabajo estable relacionado con el mundo de las letras.



    [1] Del élfico quenya: «¡O Elbereth! ¡Prendedora de estrellas! / blanca deslumbrante, bajando, / centelleando como una joya, / ¡la gloria de la hueste celestial! / Habiendo mirado fijamente lejos / desde las tierras tejidas de árboles de la Tierra Media, / a vos, La Eternamente Blanca, te cantaré, /
    desde este lado de la mar, ¡acá en este lado del océano!».

     

    Fina Grau


    Quizá también te interese:

    TORMENTAS DE VERANO

    .VOLVER A ENTREVISTAS -> -> ->.

     


  • Volver