OPINIÓN

  • LAS DOS CARAS DE UN SISTEMA DEMOCRÁTICO
  • Por Felipe de Juan
  •  Aunque comparar sea de mal gusto, creo que debemos dedicar cinco minutos a meditar sobre las elecciones que tuvieron lugar el pasado martes en Estados Unidos.

     Como ya es sabido, el vuelco electoral, o lo que es lo mismo, el toque de atención que le han dado al Presidente de Estados Unidos, ha sido el mayor en los últimos cuarenta años. La victoria del partido Republicano ha sido demoledora, dicho partido ha conseguido la mayoría en el Congreso, y lo más significativo, es que de los treinta y siete escaños del senado replica rolex que estaban en juego -ya que el senado renovaba sólo un tercio- han conseguido veinticuatro, o lo que es lo mismo, dos de cada tres.

     La explicación en Europa, o por lo menos en España, pasa por el auge del conocido como "Tea Party". Éste ha sido vendido como un nuevo partido, de tendencia ultraderechista, consecuencia directa de la crisis económica. Pero lo cierto, es que el "Tea Party" no es más que un movimiento social, surgido a partir de las medidas económicas tomadas por el replica cartier presidente Obama hace escasamente dos años, que pasan por el salvaje endeudamiento público y un mayor intervencionismo del Estado, y que no es más que continuose del empezose , como diría Mafalda, de su predecesor.

     Dos día después de de las elecciones americanas, se publicaron los datos de intención de voto del Centro de Investigaciones Sociológica (C.I.S.). De ellos se pueden extraer los siguientes datos. El PP aventaja en ocho puntos al PSOE, y el número de españoles que opinan que el gobierno de Zapatero es bueno o muy bueno, ha caído del cincuenta y dos al ocho por ciento. Si nos paramos aquí, deberíamos deducir que el partido de la oposición debería haber subido como la espuma, pero nada más lejos de la realidad. De hecho el porcentaje de españoles que considera que la oposición es buena o muy buena ha caído del veintiocho por ciento al nueve, y es más, mientras que el número de personas que consideran que la labor de gobierno es mala o muy mala ha subido del seis al cincuenta y ocho por ciento, los que consideran que la labor de la oposición es mala o muy mala, lo ha hecho del veintiuno al cincuenta y seis por ciento. Hablando en el lenguaje de Cervantes, los españoles consideran que el gobierno es tan malo como la oposición, o viceversa.

     Inmediatamente después de conocerse los resultados de las elecciones americanas, el alcalde de Madrid, y el mismísimo presidente del Partido Popular, se apresuraron a declarar que en España, un movimiento similar Tea party, sería "una mala noticia para la democracia". ¿Será que el ejemplo americano, esto es, un movimiento dentro del partido del Republicano, hasta las narices del establisment político, más preocupado por su futuro que el futuro de sus representados, propicie un movimiento similar, que les arrebate las poltronas? www.etarepliquemontre.com

     En Estados Unidos se ha promulgado una sola Constitución, con un único objetivo, proteger a la ciudadanía del poder político. Aquí llevamos unas cuantas desde mil ochocientos doce, y todavía no lo hemos conseguido. Sin duda es la cara y la cruz del sistema democrático.

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