OPINIÓN

  • LAS GUERRERAS DE LA LUZ
  • Por LMDN
  • Andaba yo un día un poco despistado, salía de trabajar y me dirigía a casa pensando en mi cena y en la peli que me iba a poner en cuanto llegara, recordando la conversación que acababa de tener con una vieja amiga y lo que me había hecho sentir mientras me contaba sus últimas aventuras domésticas. Así que, cambiando el plan establecido, decidí organizar todas estas ideas en mi cabeza y en vez de ponerme la película que me estaba esperando sobre la estantería, me puse a escribir todos esos sentimientos que me había generado dicha conversación.

    Las guerreras de la luz, eso fue lo primero que escribí, a partir de ahí mis dedos se movían por el teclado pensando en ellas, en que la verdad es que siento una gran debilidad por estas mujeres, son mujeres que impresionan y, sobre todo, son mujeres luchadoras a pesar de las dificultades de la vida.
    Hablo de replica horloges las mujeres separadas o divorciadas trabajadoras y con hijos.
    Hablo de estas mujeres que se levantan por la mañana muy temprano, preparan la ropa y el almuerzo de sus hijos, los llevan al cole o a la guardería. Seguidamente se van a trabajar, después de currar, vuelta a por los hijos.
    Llegan a casa y, lejos de pensar en descansar o sentarse a ver la tele un rato, se sientan a hacer el deber con los niños, a jugar un rato con ellos antes de pasar por la ducha. Ahora los peques tienen que descansar, pero ellas todavía no, ahora les toca preparar la cena y la ropa de los niños para el día siguiente.
    Todo un reto lo que hacen entre tanto, mientras pasan todo ese tiempo con los niños aún tienen hueco para enseñarles a ser buenos hijos, desde el cariño y el amor que solo una madre puede darles.
    Cuando estas extraordinarias mujeres están separadas y llega el fin de semana, le toca al padre con los hijos.
    Caprichos y todo maravilloso para los críos, claro por supuesto, para un rato que están con ellos no les van a reñir ni a negarles el caprichito de turno, pero mira tú por dónde que de repente, vuelta a empezar y a luchar el domingo por la noche de nuevo.
    Que si papá me deja esto, que si me da lo otro, que si no me riñe cuando, etc...
    Ellas, encima, son las malas de la película, las que educan a sus hijos y las que reciben pocas cosas a bastante mal. Le conté lo que me había pasado y en unos minutos ya le había pasado por email mis reflexiones. Le apetecía mucho leerlo y me agradeció el que se lo hubiera pasado. Se sintió realmente bien, eso me explicó, al saber que aunque a veces no lo parezca, hay gente que valoramos todo lo que hacen y nos admira su capacidad.

    Me propuso continuar las reflexiones con las suyas y me escribió algo así:

    …Y cuando ya, por fin, te sientas en el sofá decidida a descansar, a ver un poco la tele,
    cuando crees que ya te vas a relajar un poco, entras a la cocina y ves que están todos los cacharros por fregar, la gota de leche que ha derramado por la mañana el niño, ahora ya no es blanca, es negra, que el cesto de la ropa sucia está rebosando… y en ese momento, das un paso atrás y no quieres verlo, sales al comedor y giras la cabeza intentando mirar con otros ojos, pero te das cuenta, desde la distancia, que el comedor también está lleno de trastos, cubierto de polvo… ahora es cuando empieza a entrarte la depresión y te preguntas cuando te vas a poder sentar y entonces oyes un grito desde algún punto de la casa, escuchas un ¡MAMÁAAAAAA!
    Cuando llegas allí, descubres que tu hijo estaba lavándose los dientes y ha tirado el agua por el suelo, ahí ya gritas, le dices a tu hijo que se acueste, te sientes mal, por la reacción, por el amago de grito que le acabas de pegar sin que tenga mucha culpa.
    Te sientas en el retrete con desesperación, empiezas a pensar en el momento que esto se te fue de las manos, empiezas a plantearte si eres capaz de replica rolex llevar esto adelante, si estás preparada, si eres una buena madre... luego levantas la cabeza, te ves reflejada en el espejo,
    te encuentras una arruga nueva, das otro paso atrás e intentas recordar la última vez que fuiste a la peluquería, cuándo te depilaste, haces balance y de nuevo piensas si de verdad vale la pena...

    En ese momento oyes un vocecita desde la puerta que te dice: -Mamá, ¿me cuentas un cuento?
    Y le miras la carita,
    y te sonríe
    y le sonríes
    y te da un abrazo
    y te pregunta -¿qué te pasa mami?
    y entonces todo da igual
    ya sabes la respuesta,
    sí, sí que vale la pena
    y esa mirada, esa sonrisa, ese abrazo, es lo que te da fuerzas para volver http://highgatepark.com/index.php?myu=nomos-ahoi-atlantik-hands/a levantarte al día siguiente y volver a empezar.

    Y aquí os dejo mis reflexiones y la de mi amiga para que las valoréis tanto como se merecen, esas Guerreras de la luz que siempre permanecen a la sombra. Enhorabuena.

    ¡Saludos!

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