OPINIÓN
- MIRADA ATRÁS
- Por Mario Gómez
Habitualmente me tomo la libertad de ejercer mi derecho a tomarme unas cervezas con mis amigos los viernes por la tarde cuando acaba nuestra jornada laboral. Estas reuniones siempre tienen el mismo carácter y la misma estructura en el tiempo, dígase, primera cerveza y empezamos a quejarnos de nuestros jefes, de nuestros trabajos, de nuestros sueldos, de nuestras novias y/o mujeres… seguimos así los primeros cinco o diez minutos. Con la segunda cerveza ya nos vamos contando lo que tenemos pensado hacer el fin de semana, bien sea hacer una escapadita con la familia, salir de copas o quedarse en casa tumbado a la bartola y mirando el tiempo pasar. Veinte minutos más tarde, y con la tercera birra en la mano, llega la parte que más me gusta, cuando empezamos a politiquear y a intentar arreglar el mundo desde nuestra terracita.
El viernes pasado, sin ir más lejos, uno de mis amigos hizo un comentario que nos dejó a todos mal cuerpo para todo el fin de semana, tanto es así, que hoy miércoles, sigo pensando en ello. Nos lanzó una pregunta, como el que no quiere la cosa, y nos hizo reflexionar durante un buen rato, nos preguntó si nos acordábamos de cuando éramos pequeños y escuchábamos que alguien tenía un conocido que le acaban de detectar un cáncer.
Claro que nos acordábamos, le contestamos, a lo que él añadió: ¿Y no recordáis de esa sensación de decir, ¡joder qué pena, un caso de cáncer y tan cerca de nuestro entorno!? Pues yo sí que me acuerdo, que eran bastante poco frecuentes estos casos pero ahí estaban. Hoy por hoy ocurre todo lo contrario, ya no conocemos a nadie que no tenga un caso de algún familiar que haya fallecido por esta enfermedad -acabó diciendo.
Y es verdad, realmente sucede así, algo mal debemos de estar haciendo, no sé si con el planeta, no sé si con nuestros cuerpos, no sé si por la comida o por la contaminación, pero creo que alguien, con más conocimientos sobre la materia que yo, debería pensarlo y actuar en consecuencia.
Desde el viernes que empecé a pensar en esto, no os podéis imaginar las cosas que se me han pasado por la cabeza. Móviles, bandas anchas, microondas, tejidos para prendas, injertos vegetales… en algún momento algo de todo esto nos está perjudicando seriamente y no nos hemos enterado. Tal vez sea ya demasiado tarde para poder solucionarlo.
¿No será que todos estos años que llevamos en busca del antídoto perfecto alguien se ha olvidado de buscar las causas y con ellas la prevención? No lo sé.
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