OPINIÓN

  • LO QUE ME PREOCUPA ES… QUE ME DA IGUAL
  • Por FG
  • Cuando empezó a sonar en todos los medios la, tan crispante, Ley Antitabaco, pensé que me daba igual, total, tenía la intención dejar de fumar después de Navidad, por lo que a mí ya no me afectaría. Aunque, paradójicamente, el verdadero motivo de dejarlo no era por las prohibiciones hechas hasta ahora, sino porque un amigo no dejaba de recordarme día tras día lo malo que era.

    Más tarde, empezaron a divulgarse los detalles de dicha ley y me enfadé mucho, vale que no se pueda fumar en un hospital, (me parecería insano), vale que no se pueda fumar en un colegio, (ídem), vale que no se pueda fumar en ciertos restaurantes exclusivos para no fumadores, pero ¿en ninguno?… Hasta ahora, cuando yo quería cenar en un restaurante buscaba uno en el que se me permitiera echarme un pitillo en la sobremesa, disfrutando de la compañía de mis amigos o pareja, y respetaba que hubieran algunos en los que no estuviera permitido. Y yo me pregunto ¿realmente a los no fumadores les molesta que yo fume en un restaurante en el que ellos tienen la posibilidad de no ir? Si yo no voy a los “suyos” que ellos no vengan a los “míos”. Pero entonces mi amigo, que es un poco melindroso, me dijo que uno no elige los restaurantes por si dejan o no dejan fumar,rolex pas cher sería muy triste si esto fuera así, un restaurante se debe elegir por la buena comida y por el buen servicio del personal.

    En definitiva, pienso que esta vez la han metido hasta el fondo y esta nueva ley poco beneficia a nadie y mucho perjudica a todos, sobre todo al Gobierno que es propietario de la tabacalera nacional, aunque, si sigo indagando, me hago otra pregunta ¿por qué el Gobierno no prohíbe directamente el tabaco? Tal vez sea porque así pueden seguir exprimiendo al pobre consumidor fumador, no se van a quedar sin su gallina de huevos de oro, con ese, tan valioso impuesto llamado IMPUESTO SOBRE LAS LABORES DEL TABACO, como reza en la cajetilla.

     Así que, con vuestro permiso, me voy a comer una hamburguesa en el bar de la esquina que las hacen de vicio. ¡Ah no, que no puedo! Tendré que helarme de frío en la terraza si quiero fumarme un pitillo mientras me la preparan.

    Bueno, da igual, no me voy a enfadar, ya me desquitaré este fin de semana de copas con mis amigos, me encanta irme de marcha con ellos. Nos pasamos la noche bailando, tomando algún que otro cubata y fumar… ¡Ah no! que tampoco se puede fumar en la disco. Mi amigo, que se preocupa mucho también por los intereses de los ciudadanos, dice que, además de los hosteleros, las lavanderías perderán mucho dinero con ello, ya no se te quedará ese desagradable olor a humo impregnado en la ropa y no rolex replica tendrás necesidad de lavarla tan a menudo.

    Pues nada, me quedaré en casa e invitaré a mis amigos que aquí sí que puedo fumar. ¡Ah no! que con el escándalo que se organiza en la calle, con la gente fumando en las puertas de la hamburguesería, no se puede ni hablar, para ello tendremos que cerrar las ventanas, aunque mirándolo por otro, lado evitaremos tragarnos el contaminado aire de la ciudad, ese que el Gobierno no es capaz de hacer nada para reducirlo, pero claro tendremos que poner el aire acondicionado si no queremos morir de asfixia, ¿pero esto no aumentará el consumo energético?...

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